Higiene sin residuos – Dientes

Cuando empecé este reto sabía que tarde que temprano llegaría el momento en donde dejaría de usar todos los productos que comúnmente en mi vida. Y bueno, ese momento llegó para mi pasta de dientes, cuando hace un par de semanas tuve que decir adiós a mi acostumbrado tubo dispensador.

Los tubos de pasta dental son de esos materiales inocentes que quizás nunca cuestionamos de qué están hechos mientras entran y salen de nuestras vidas cada uno o dos meses. Pero por más rápido que se consuman su contenido, su periodo en la Tierra no es corto.

En su mayoría, los tubos están hechos de una combinación de plástico #4 (polietileno de baja densidad, o LDPE) y aluminio. Algunos son hechos con puro plástico, y otros con puro aluminio. Ambos son materiales reciclables, por lo que dentro de lo que cabe, se puede evitar su disposición a los vertederos. Sin embargo, hay varios puntos a considerar sobre estos tubos:

  • Para ser reciclados deben estar completamente limpios. Esto requiere entonces que los consumidores cortemos los empaques y removamos cualquier rastro de pasta de dientes para que tenga valor para el reciclador.
  • El plástico #4 es relativamente fácil de reciclar, además que tiene gran valor en el mercado por tener buena resistencia química y térmica.
  • Sin embargo en México actualmente solo se recicla el 15% de todos los plásticos que son desechados! Eso quiere decir que probablemente la mayoría de los tubos de pastas de dientes sigan existiendo, agregando volúmenes de basura a vertederos ya de por sí llenos de residuos no reciclables o aprovechados.
  • Esto a la larga puede generar focos de infección y enfermedades, terminar en los océanos contaminando el ecosistema y por tanto las especies del mismo, o también ser incinerados para su desaparición, generando un sinfín de emisiones de gases efecto invernadero a la atmósfera.

Y esto es sin siquiera incluir a los cepillos de dientes, los cuales por estar hechos de una combinación de plásticos y nylon complican su reciclaje, asegurando prácticamente que van a terminar en un relleno sanitario provocando más contaminación. Si pensamos que cada uno utilizaremos por lo menos 4 cepillos de dientes al año, por todos los años en que nos hemos y seguiremos cepillando los dientes, por todos los humanos que somos en la Tierra con esta práctica: casi 36 millones de kilogramos de cepillos de dientes son desechados en un periodo de 75 años. Tan solo en Estados Unidos se desechan 850 millones de cepillos al año. AL. AÑO.

Cuando leo todos estos datos me pregunto a mí misma cómo llegamos a este punto. ¿En qué momento decidimos hacer de la higiene bucal un proceso desechable? Sin duda parece un proceso no contaminante pero todo lo contrario, es increíble el impacto ambiental que genera este tipo de productos.

Por tanto empecé a buscar alternativas a este producto motivada por mi nuevo reto y por tener un planeta más limpio. Para mi sorpresa di con una marca increíble con una alternativa sostenible, y además ¡hecha en México! Súper extra porque eso significa que con mi compra estoy apoyando el talento local de mi país.

Su nombre es Proyecto Botánico y realizan productos naturales y orgánicos para toda la familia. Adquirí el cepillo de dientes de hecho de bambú, el limpiador de lengua de acero inoxidable y la pasta dental de menta. Antes de usarlos los desinfecté con un poco de bicarbonato de sodio y jugo de limón. Pueden verlos en la siguiente fotografía y ver su lindo empaque hecho de materiales reciclados, biodegradable y con un mensaje positivo y feliz.

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El cepillo de dientes de bambú es una gran alternativa a los cepillos dentales convencionales de plástico pues están hechos de material ecológico 100% biodegradable.

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En el caso de los capillos de Proyecto Botánico, tanto las cerdas como el cepillo se biodegradan en el medio ambiente, por lo cual es seguro para agregarlo a mi composta y que se reintegren los nutrientes a suelo (más adelante les tendré un post sobre mi composta!). Su tiempo de vida aproximado es de 3 meses lo cual es similar a uno de plástico. Se siente igualito que un cepillo de plástico, pero además de los dientes también deja tu conciencia limpia por usar la alternativa sostenible 🙂

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El limpiador de lengua de acero inoxidable es un instrumento de higiene bucal que le recomiendo a cualquiera, aunque no esté específicamente buscando reducir su impacto ambiental. Es mucho más eficiente para remover impurezas que cualquier cepillo comercial que adquieres en un supermercado, no importa cuántos adjetivos vengan añadidos al empaque como “limpieza extrema” o “intensa”. La verdad si sientes donde se remueve el sarro y demás toxinas que se depositan en la lengua. Además que por ser de acero inoxidable su tiempo de vida es prácticamente eterno, solo tengo que cuidarlo muy bien y desinfectarlo de vez en cuando.

Por último la pasta dental me ha dejado con el mejor sabor de boca, ¡literalmente! Lo que más me gusta es que tiene puros ingredientes naturales y te deja una sensación de limpio. Al contrario con las pastas que antes utilizaba que se enfocaban más en dejarme el aliento fresco, aquí si percibo donde mis dientes y encías se limpian.

Yo compré el sabor menta, que viene en un frasco de vidrio. Utilizo una espátula pequeña que tenía en mi cocina para servir la pasta en el cepillo y la humecto tantito antes de usarla. El vidrio tarda más años en biodegradarse que el plástico, ¡pero es súper fácil de reutilizar! Como está pequeño creo que cuando me termine la pasta lo puedo utilizar para guardar cualquier sobra de comida o salsa en mi refrigerador. Ahí les contaré como la reutilizo después. La única desventaja de esta compra es que estaba envuelta en un plástico incómodo alrededor de la tapa. Me imagino que fue por razones de envío. De todas formas lo separé para después disponerlo de manera adecuada.

En general me encanta el concepto: una marca que busca distinguirse de las demás por ofrecer a sus clientes productos naturales, orgánicos libre de tóxicos, veganos, sin crueldad animal y además ecológicos. Son productos de calidad y hechos con cariño. Y a quienes estamos intentando tener una vida libre de residuos nos facilitan mucho la vida.

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De esta marca me queda por intentar su enjuague bucal y el desodorante. Como aún tengo de los que usaba antes estoy esperando a terminarlos para poder adquirirlos. Recientemente sacaron un aceite de barba que también me da mucha curiosidad probar, pero creo que esperaré a regalársela a mi novio y les cuento como le va.

Si son de México, Proyecto Botánico tiene muchos puntos de venta en toda la república. No duden en adquirir sus productos.

Pronto les cuento más de otros cambios que he hecho en mi vida. Estoy muy contenta con este reto. Nos leemos!

Karla