12 propósitos para un año nuevo con menor impacto ambiental

Es ese momento en el año en que reflexionamos sobre lo que hicimos los pasados últimos doce meses. Los logros, los fracasos, las alegrías y las frustraciones, y recontar qué tanto cumplimos lo que nos propusimos hacer. De esta forma, podemos ver al año nuevo como una nueva ventana de oportunidades de conseguir aún más y mejores metas.

Personalmente por los últimos cinco años yo me he propuesto metas algo limitadas pero muy específicas a mitigar un daño ambiental que mi estilo de vida estuviera causando. Tal fue el caso para el 2017 cuando me propuse no usar desechables y perseguir una vida cero residuos.

En ese tono hoy les quiero compartir doce resoluciones o propósitos de año nuevo que ustedes pueden adoptar para este 2018 si lo que buscan es reducir su impacto ambiental. Unos más sencillos que otros, pero todos igual de importantes para encaminar una vida sostenible.

1. No consumir agua embotellada

El agua natural en botella de plástico es de los inventos humanos que más coraje me dan. Me alegra que sean de utilidad para casos de desastres en donde representan una gran manera de propiciar de un elemento vital a la población. Pero para el diario, cuando te dio sed y llegaste a la tienda a comprarla por diez veces su valor y que en cuestión de minutos sea basura permanente por más de 100 años…mmm… NO GRACIAS.

En el mundo se consumen más de 50 mil millones de botellas de agua diariamente, de las cuales más de la mitad terminan en el relleno sanitario. Si esas personas utilizaran una botella reutilizable y usaran refill, ¡serían 50 mil millones de botellas menos cada día!

Así que carga tu termo contigo, compra un filtro de agua para tu llave o empieza a utilizar garrafón, pues en 2018 no más agua embotellada!!

2. ‎Rechazar popotes desechables

Los popotes de plástico desechables son el enemigo número uno de todos los ambientalistas desde aquel video de la pobre tortuga marina. Y si lo piensas, ni siquiera son necesarios. Son de nuevo un lujo que muchas veces aceptamos sin darnos cuenta por mera costumbre.

Este 2018 repítele a tu mesero más de una vez que quieres tu bebida sin popote y bebe directo del vaso. O, si lo prefieres con popote, lleva el tuyo reutilizable contigo.

3. ‎Usar bolsas de tela

160,000 bolsas de plástico son usadas cada segundo. Así es, leíste bien. Cada segundo. 160 mil. Ya pasó otro segundo, ahí van otras 160,000. Oh, otra vez, 160,000 más. Y más, y más, ¡y más!

Lo siento si parece que estoy dramatizando, pero no hay de otra: son demasiadas, y todas absolutamente innecesarias. Por lo que una gran forma de reducir tu impacto ambiental en este nuevo año es usar siempre tus bolsas reutilizables para cualquier compra o vuelta que tengas y decir no más a las odiosas bolsas de plástico desechables.

4. ‎Adoptar una dieta baja en carne (vegana o vegetariana)

Siempre es un tema delicado hablar sobre lo que comemos, sobre todo cuando está tan aferrado a nuestra cultura y estilo de vida. Pero no hay como negar el impacto ambiental que tiene el consumir proteína animal. De acuerdo con la FAO, cerca de un cuarto del total de las emisiones a la atmósfera provenientes de actividades humanas son ocasionadas por la ganadería. Consumir carne de vaca usa hasta 28 veces más terreno y cuatro veces más agua por caloría consumida que cualquier otro ganado.

Si no te sientes cómodo con dejar por completo la carne, puedes empezar con el Lunes Sin Carne y después poco a poco ir cambiando tus platillos hacia más frutas, verduras y granos. O quizás pudieras eliminar la carne de tus desayunos y cenas primero, y escoger la opción vegetariana o vegana en el menú. Poco a poco dejarás de extrañarla. Solo ten precaución de cuidar bien tu dieta para no desbalancear los nutrientes necesarios.

5. ‎Compra local

Optar por productos hechos en tu localidad tiene dos ventajas principales. En primera, se reduce el impacto ambiental de las emisiones por transporte para tener el producto en tus manos. El transporte es de los sectores más contaminantes y que contribuyen al cambio climático. A veces consumimos productos que vienen literalmente de otro continente, así que mientras más cerca es mucho menor huella de carbono.

La segunda ventaja es que hay un impacto positivo social y económico en tu localidad. Impulsas a los emprendedores que muchas veces batallan para competir con las grandes corporaciones, y así empoderas sus buenas prácticas y sus familias y quienes dependen de ellos. Si tienes suerte hasta puedes llegar a conocerlos en persona y saber más sobre el proceso y lo que está detrás de lo que estás adquiriendo.

6. Evitar lo nuevo, preferir lo usado

Un poquito en el giro de nuestra adorada jerarquía de los residuos, siempre va a ser prioridad reducir. Y en esa línea, si podemos reducir lo nuevo y darle una nueva vida a un producto ya usado, que mejor. De esta forma evitamos que estos tengan una equivocada disposición y muchas veces hasta ahorramos unos cuantos pesos.

Así que este nuevo año, si estás en busca de una nueva licuadora para hacer tus jugos saludables o un vestido para salir de noche con tu pareja, lánzate a tu mercado más cercano o busca entre tus vecinos y amigos quien te pueda vender o prestar lo que buscas, antes de comprarlo nuevo.

7. ‎Hacer carpool o utilizar transporte alterno (público, bicicleta, caminar)

Esta quizás es muy sencilla en caso de que vivas en una ciudad pequeña o con amplio acceso a transporte público. Pero al menos en el caso de Monterrey, no siempre es la opción más fácil. Lo común aquí es moverte en carro particular, y muchas veces (tristemente) un solo pasajero en cada carro. Eso nos tiene posicionados como la ciudad con la peor calidad del aire en toda América Latina y está impactando negativamente en nuestra salud.

Aquí habrá que ponernos creativos y quizás optar por compartir viajes con algún compañero de la escuela o trabajo, buscar las rutas de camión más cercanas a la zona que acostumbramos y planear los viajes con mayor tiempo. Incluso puedes proponer hacer home office y evitar usar el carro a toda costa. Lo que realices tendrá un gran impacto positivo en el medio ambiente.

8. Separar tus residuos (y de paso, hacer composta)

Existe un gran mito urbano sobre el manejo de los residuos que dice que no hay sentido en separar la basura porque al cabo que todo se junta después. Y aunque puede ser cierto, al menos en el caso de Monterrey no lo es.

Separar o segregar los residuos que generas en tu casa u oficina tiene un gran impacto positivo en el medio ambiente pues se promueve que en la medida de lo posible todos puedan tener un aprovechamiento distinto al de la disposición en el relleno sanitario. Puede ser que los pepenadores lo utilicen para la compra venta de material reciclado, o que las recicladoras obtengan materia prima para elaborar sus productos.

El mejor ejemplo es para los residuos orgánicos, que para muchos hogares y comercios (como restaurantes) significa la mayor cantidad de basura generada. Una correcta segregación te da oportunidad de elaborar tu propia composta y con ello obtener fertilizante o abono para tus plantas. Y ya sea que lo uses tú, lo vendas o lo regales, se reducen las emisiones de gases efecto invernadero por descomposición y es regresarle nutrientes al suelo que ya invirtió en darnos esos alimentos.

9. Adiós a los productos con micro plásticos

Los micro plásticos son pequeños pedazos (menos de 5 mm) de plástico que hoy en día comúnmente encontramos en productos de higiene. Algunas cremas que dicen ser exfoliadoras o de limpieza profunda incluyen lo que denominan “microperlas” para hacer el trabajo de exfoliación, y pues no son más que pedacitos de polietileno que terminan en el drenaje una vez que nos enjuagamos. También son muy comunes en pastas de dientes comerciales, en donde tienen el mismo desenlace.

Aunque por su tamaño pueden parecer inocentes, los micro plásticos representan una gran amenaza al medio ambiente. Por el drenaje terminan siendo liberados en cuerpos de agua donde la biodiversidad acuática los ingiere, afectando sus organismos y muchas veces llegando a ser fatal. Estos plásticos, por no ser biodegradables, solo se acumulan dentro del cuerpo del animal. Y a través de la cadena alimenticia, dicha acumulación de magnifica para los depredadores. Así que sí, nosotros mismos llegamos a ingerir micro plásticos cuando consumimos un pez que los ingirió.

Para evitarlos puedes optar por buscar alternativas exfoliantes con productos naturales, como granos de azúcar o de café molido. En internet hay muchísimos tutoriales y yo estoy trabajando en algunos para poder evitar este producto contaminante a toda costa.

10. NO UNICEL

El unicel tiene muchas ventajas como material que comprendo que son necesarios para algunas industrias. Pero es exactamente eso lo que hay que entender. Es necesario para algunas aplicaciones, y totalmente innecesario para otras. Ejemplo: vasos, platos y cubiertos desechables.

Amigos, por favor, no puede ser 2018 y nosotros seguir creyendo que el unicel se va a biodegradar un día por arte de magia así que da igual si me sirvo café en este vaso desechable porque me dio flojera limpiar mi taza de café. No, no, y no. Si ciudades grandes y complejas como Nueva York han podido prohibir por completo el uso de unicel en sus comercios y eventos, entonces tú puedes llevar tu recipiente contigo a todas partes y rechazar el unicel a diestra y siniestra.

11. Conocer la biodiversidad de mi localidad

Dice un dicho por ahí que no podemos cuidar lo que no conocemos. Y en el caso de nuestro patrimonio natural, esto es muy cierto. Tu localidad seguro cuenta con una gran diversidad de especies nativas y endémicas que simbolizan un valor inigualable y que forman parte de la historia local.

Asiste a parques naturales, promueve la conservación y preservación de la biodiversidad, apoya proyectos que fomenten plantas nativas y no invasoras, o simplemente platícale a tus primos y hermanos sobre la importancia del paso de un ave migratoria por tu estado. Todos los esfuerzos de concientización y educación siempre suman y empoderan a la comunidad a mejorar.

12. ‎Invitar a alguien a sumarse a reducir su impacto ambiental

¡Dos es mejor que uno! Y en el caso de proteger al medio ambiente, ¡lo mejor es todos! Así que si ya te convenciste de que hay acciones que puedes tomar para reducir tu impacto ambiental y la importancia que cada una conlleva, ahora invita a alguien más a realizarlo. Hagan un reto entre amigos a ver quién prepara el mejor platillo vegetariano; júntate con tu familia a hacer sus propias pastas de dientes y desodorantes para evitar micro plásticos, o haz un evento en tu parque para reconocer especies y recoger la basura presente. Al final del día todos los que iniciamos este camino fue porque alguien más nos inspiró, y pues bueno, tu puedes ser ese alguien para una persona cercana a ti en este 2018.

 

¿Qué te parecieron estos propósitos? ¿Crees que vayas a adoptar alguno? Recuerda que no tienen que ser doce, ni siquiera más de un propósito el que te asignes para el siguiente año. Pero empezar con la intención y ponerte fondo y forma ayuda bastante para poder cumplirlo.

Feliz año nuevo a todos! Y nos seguimos leyendo,

Karla

 

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