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5 envolturas de regalo cero residuos

Ahora que ya tienes tus regalos cero residuos es momento de envolverlos. Mucha gente considera el envoltorio del regalo incluso más importante que el regalo en sí. Escoger el papel más bonito y original, con el diseño que está de moda, acompañado de un moño que combine y una etiqueta divertida es el combo para dejar a la persona que lo recibe encantado. Pero la realidad es que el papel de regalo es difícil de reutilizar, casi imposible de reciclar si es laminado o plastificado, y se pierden más de 200,000 árboles cada año para hacer estos papeles decorativos. ¿De verdad valdrán la pena?

Por eso hoy les comparto cinco alternativas (y un bonus) para envolver tus regalos en estas fiestas de diciembre que no generan basura.

Bolsa de tela

Cuando quieres que alguien incorpore el estilo cero residuos en su vida, pero no sabes cómo decírselo, ¡una bolsa de tela! Envuelves su regalo y además le obsequias un instrumento clave que puede reutilizar en el supermercado, de compras, en su vida diaria, etc. Si sabes coser puedes adecuarla al tamaño perfecto del regalo y agregarle algún cordón de color o decoración para adornar. Esto sí es un regalo zero waste.

 

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Bufanda o pashmina

Nada mejor que usar lo que ya tienes: una bufanda con algún diseño lindo que te sirva para envolver el regalo es muy buena opción. Sobre todo, si el regalo lo abrirán ahí contigo y entonces ahí mismo la tienes de vuelta. O bien, ¡la bufanda puede ser parte del regalo! Para sostenerla en lugar puedes utilizar cordón de algodón o estambre, y decorar con hojas o ramas de tu jardín.

 

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Papel kraft o periódico

El papel kraft es una gran opción de papel para envolver un regalo pues está hecho de material 100% reciclado y es bastante fácil de reutilizar. Además, puedes decorarlo agregando algún diseño único hecho por ti (preferible de tintas naturales para que sea más sencillo reciclarlo). Si el regalo es para un niño, por ejemplo, le puedes dar algunas crayolas y que después utilice el papel para dibujar.

Si eres de los que aún lee el periódico físico o crees que puedas recuperar alguna página del bulto de periódicos en la oficina, también son una buena opción para envolver regalos. Incluso puedes aprovechar los diseños de las páginas que tienen comics o con fotografías de deportistas y artistas para agregarle un estilo personal al regalo. También puedes usar hojas de revistas perdidas que tengas por tu casa.

Lo único de utilizar papel es que probablemente requieras cinta para unir las partes. En ese caso te recomiendo usar cinta de papel, la cual es biodegradable y menos contaminante que una de plástico.

 

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Frasco de vidrio

Cuando vas a regalar algo pequeño, como unas galletas o quizás un accesorio, puedes reutilizar algún frasco de vidrio que tienes en tu casa como envoltura. Así estarías dando además dos regalos, pues el frasco lo puede usar la persona a su criterio para otra función. Yo acostumbro regalarle galletas de azúcar a las familias de mis amigos, a mis profesores y a mis primos, entonces está es una opción que me encanta. Puedes adornarlo con algún cordón de algodón o listón que se reutilice, y listo.

 

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Caja de cartón

La opción económica y quizás más sencilla ya que puedes reutilizar cualquier caja que tengas ya contigo, inclusive la del cereal. El cartón es cien por ciento reciclable por si termina en la basura, pero seguro pueden reutilizar la caja más veces. Si el patrón o diseño de la caja no es de tu agrado puedes decorarla con algún listón o cordón, o bien cubrirla con papel craft como en las opciones pasadas.

 

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Bonus: ¡sin envoltura!

Cuando estaba en secundaria mi amigo secreto en el intercambio me regaló un juego de mesa y recuerdo que aunque me gustó el regalo yo estaba fascinada con el envoltorio. Era un papel celeste con dibujos de cohetes y serpentina de colores, la ilustración estaba bellísima. Fui el típico ejemplo de la persona que se toma el tiempo en desenvolverlo para tratar de cuidar el papel, lo guardé y atesoré por años (hoy en día me cuestiono demasiado esta decisión jaj pero en verdad estaba muy bonito) hasta que un día decidí usarlo para forrar una libreta. Eventualmente lo mandé a reciclaje junto con los papeles de envoltura de todos los años.

A lo que quiero llegar con esta anécdota es que hay quienes cometemos el error de concentrarnos en el empaque y la portada cuando lo importante es el esfuerzo y la dedicación que la persona puso en el para regalarlo. No tengo la intención de sonar súper cliché, pero cuando buscas constantemente formas de generar menos basura y consumir menos, si llegas al punto de cuestionar qué es verdaderamente necesario y que se puede evitar por completo.

Así que, si tienes la opción de dar tu regalo sin envoltura, sea un libro, una prenda o un abrazo, ¡qué mejor! Estoy segura que la persona que lo reciba lo va a apreciar.

¿Ustedes ya envolvieron sus regalos de este año? ¿qué materiales usaron?

Nos leemos,

Karla

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Guía de regalos cero residuos

La época del año de búsqueda de regalos para nuestros familiares, amigos y compañeros está aquí. Entre las fiestas, posadas, intercambios y amigos secretos nos vemos muchas veces presionados a encontrar no solo algo que le guste a la persona que recibe el regalo, sino también a obsequiar un artículo consciente, que valga la pena, que no sea desechable, que tenga uso.

Al regalar algo “cero residuos” estarpas en congruencia con tu estilo de vida y también te permitirá iniciar la conversación con tus conocidos sobre porqué es importante y cuál es el impacto ambiental del consumo, para invitarlos a que también adopten prácticas similares.

Quizás te preguntas ¿qué es un regalo “cero residuos”? ¿tendré que regalar abrazos o buenos deseos quizás? Aunque estas últimas son muy buenas ideas, aquí te tengo una lista de qué puedes regalarle a alguien en estas fechas completamente sin residuos y adaptado a tu presupuesto.

Menos de $100 MXN ($5 USD)

Un popote de acero inoxidable: para esa persona que aún no se convence de que los popotes son la pesadilla de los océanos, pero siempre quiere estar trendy. Consíguelo en Mason Jars Monterrey o en Tipiah. Costo aproximado $50 MXN

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Jabón natural: los jabones naturales pueden ser un regalo perfecto para quien aprecia un buen día de spa (treat yo self!). Puedes conseguir de esencias, de rosas, de olores refrescantes, etc. Incluso si tu presupuesto es más amplio puedes adquirir más de uno. Costo aproximado $40 MXN

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Infusor de té: para el o la adicta a la cafeína, un infusor de té metálico es un regalo esencial. Y ahora que entran épocas de frío y de quedarse acurrucados en la cama, lo va a apreciar mucho. Puedes agregarle alguna bolsita con hierbas de su té favorito, o proponer que planten sus propias esencias en alguna maceta. Costo aproximado: $50-70 MXN

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Wrap de ceja de abeja: si son de los que llevan el lonche para todas partes o nunca se acaban la comida, este wrap será el regalo ideal. Completamente lavable y por tanto reutilizable, sustituye la necesidad de los envoltorios de aluminio o plástico que poco reciclables son y terminan en la basura. Hay diseños muy lindos y estos de Kaab están hechos en México. Costo aproximado: $50-70 MXN

$100-$300 MXN ($5 a $16 USD)

Vela vegana: un regalo muy lindo y detallista que queda bien tanto para una persona cercana como aquel compañero de trabajo con el que no convives mucho pero seguro le encantará. Flor de Venus es una marca local y realiza todo de forma artesanal. Una vez terminada la vela el envase es 100% reutilizable, pero seguro puedes platicar con la productora y ver la posibilidad de retornarlo. Costo $120 a $250 MXN

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Kit spa ecológico: un regalo perfecto para un amigo o familiar cercano! un costalito de tela (que luego pueden reutilizar) que incluye un champú en barra, un exfoliante y una crema humectante. Todos los productos de Somos Tierra son hechos en México y sin empaque. Costo aproximado: $160 MXN

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Mason Jar con popote: los Mason Jar o frascos de vidrio son pieza clave de una vida zero waste. Te salvan del apuro para evitar usar desechables y aparte se ven muy bien en las fotos. Muchas de mis amigas me han dicho que cuando algo se ve bonito les da más ganas de usarlo así que este es el regalo perfecto para quienes ocupan esa motivación. ¡Además trae su propio popote! Para aquel que trae tu jugo o smoothie diario. Costo: $250 MXN

MASON JAR

Maceta personalizada: para quienes quieran alegrar algún rincón de su casa u oficina con una planta, Urraca ofrece diseños únicos en macetas que pueden ser totalmente personalizados. Esto le agregará un gran detalle a tu regalo. Las plantas que la artista usa son por lo regular suculentas, pero puedes plantar alguna hortaliza o hierba de preferencia de quien recibe el regalo. Costo aproximado: depende del tamaño y diseño.

 

$300-$500 MXN ($16 a $27 USD)

Kit higene dental: siempre que me preguntan por dónde empezar cuando se quiere adoptar un estilo de vida cero residuos yo sugiero que por los productos de higiene, pues son de los más empacados en materiales poco reciclables y muy contaminantes. Por fortuna Proyecto Botánico maneja alternativas totalmente sostenibles con empaques reutilizables y productos libres de tóxicos, veganos y biodegradables. Con este kit no extrañarán sus productos viejos y se llevarán una grata sorpresa, pues incluye todo lo necesario: cepillo, pasta, desodorante y enjuague bucal. Costo aproximado: $350 MXN

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Contenedor de acero inoxidable: Otro must en el kit cero residuos de cualquiera. El acero inoxidable es un material que conserva muy bien la temperatura de lo que contiene, por lo que viene bien para alimentos fríos y calientes. Incluso ya el famoso “YETI” en Monterrey es casi tradición en cualquier fiesta para mantener tu drink frío. Y un contendedor para alimentos es ideal para quien siempre trae su lonche o comida en un tupper – no libera tóxicos a diferencia del plástico y es 100% reciclable. El vaso térmico lo puedes encontrar en cualquier supermercado, son muy comunes, y el contenedor de alimentos lo puedes adquirir aquí. Costo aproximado: $400-450 MXN

 

Jarra para té: de vuelta a los fans de la cafeína, esta jarra tiene un infusor incorporado para preparar té de hoja suelta. Un gran regalo para quien planea las reuniones con los amigues y gustan de compartir alguna bebida. La puedes acompañar con una bolsa de su té favorito, o una caja de infusiones para que se de a probar de varios. De Canela y Miel tienen muchas opciones. Costo aproximado: $450 MXN

 

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Más de $500 MXN

Prensa francesa: un detalle obligado a los fanáticos del café. La prensa francesa permite que filtrar mejor los aromas de los granos del café, y al no ser necesarios los filtros de papel, es una alternativa 100% cero residuos. Puedes acompañar tu regalo con una bolsa de su café favorito. Tanto, Mucho Café tiene varias opciones orgánicas y con empaque biodegradable. El costo aproximado varía mucho, hay desde $500 hasta unas con valor de $2000, dependiendo de la marca y tamaño.

prensa francesa

 

Bolsa de tejido de agave: el regalo para los fashionistas. A estas productoras llamadas Flor de Agave las conocí en un viaje reciente a Tequila, Jalisco. Realizan todos sus productos con hilo de agave, el cual recuperan del proceso de la producción del tequila, de manera que se reducen los desperdicios del proceso. Como son fibra natural, las bolsas son 100% biodegradables y las hazas pueden ser recicladas. Además del valor artesanal por ser productos hechos en nuestro país con materiales endémicos. El costo depende del modelo.

bolsa agave

 

Kit cuidado de la Piel: un kit más sofisticado que incluye mascarillas, exfoliantes, elixir y tónicos para lavar la cara. Aphotetic Co. es una marca mexicana que trabaja con ingredientes orgánicos, veganos, libres de parabenos, conservadores y colorantes. Además, los recipientes son reutilizables, cumpliendo su función sin residuos. De esta marca pueden encontrar muchos otros productos de diferentes rangos de precio. Costo del kit: $1,995 MXN

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No es el regalo, es el detalle

No te limites en pensar qué regalarle a alguien especial. Muchas veces (si no es que siempre) los mejores regalos no son materiales, y al no ser materiales, son libres de residuos. Puede ser una experiencia como invitar una cena, salir de viaje, pasar una tarde juntos. También artículos que ya tengas como un libro usado, un suéter que tu tejiste, un juego de mesa de los acumulados en tu sala. Eres tú quien hace ese detalle especial.

Felices compras a todos, y que sean siempre conscientes y cero residuos.

Si tienen más ideas que pueda agregar a la lista me encantaría saberlas!

Nos leemos,

Karla

La revolución del refill

Yo soy ávida fanática de los conciertos. Llego horas antes, siempre quedo sin voz, y mis piernas requieren reposo de tanto que me la paso saltando. Es algo que disfruto mucho y que siempre insisto que no me molesta gastar mi dinero en ellos.

En Monterrey hay muchos conciertos y festivales. He podido disfrutar de muchos de mis artistas favoritos y siempre bien acompañada. Desde el 2012 que hay como 4 o 5 festivales grandes de música por año y cada año aparecen nuevos con otras temáticas, unos más grandes que otros, pero todos llenos de asistentes).

Hay algo que comparten todos estos festivales en común: la cerveza. Monterrey (la ciudad donde vivo) demás de ser casa fundadora de una de las cerveceras más grandes del país, pues por las temperaturas altas que se presentan la mayor parte del año también consumimos bastante. Y aquí todos los festivales están patrocinados por una cerveza. Es decir, dentro del festival el consumo de cerveza (si eres mayor de edad, claro está) es casi un must.

Menciono esto porque aquí es donde como zero waster se pone un poco complicada la asistencia al festival. En cuanto a la comida yo pudiera optar por opciones en empaques biodegradables o reciclables (como cartón) y evitar usar utensilios plásticos. En mi entrada puedo enviar a reciclar mi boleto y así evitar el desecho. Pero en la bebida, y específicamente en la cerveza, nos quedamos casi sin opción (una opción siendo abstenerse de tomar).

Para mi (des)fortuna, el primer festival al que asistí fue Austin City Limits, que se celebra cada año en la ciudad de Austin, Texas en Estados Unidos. Este festival cuenta con iniciativas de reducción de impacto ambiental. Entre ellas, está el refill. En el caso de agua tu puedes entrar con tu botella reutilizable y recibir refill de agua potable todo el día completamente gratis. Y en la cerveza, mucha viene en latas y hay un programa de reciclaje muy completo por parte del festival.

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Estaciones de refill de agua potable

Pero en los festivales en Monterrey no existe este formato. Es un vaso por cerveza, cada vez que compras cerveza. Y así es como se forman las famosas torres de vasos. Si no estás familiarizada con una, aquí te comparto una foto.

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Famosas torres que hasta parece competencia quien junta más. Y pues si te gustó el diseño del vaso o te gusta coleccionarlos pues los cuidas y te los llevas a tu casa y los reutilizas. Pero quien no (que son la mayoría) los desechan ahí mismo y se convierten al final del evento en esto:

En pocas palabras, una tormenta de plásticos con poca probabilidad de ser reciclados. Definitivo hay algo que podemos hacer al respecto!

La revolución

A inicios de este año una petición en Change.org sugería que el festival Pa’l Norte (uno de los más grandes e icónicos de mi ciudad) dejara de utilizar unicel y desperdiciar tanto plástico. Dicha petición fue iniciada por Perla Martínez a través de su campaña Revolución Refill.

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Obviamente me hice seguidora desde el primer día y firmé y compartí la petición. Pa’l Norte no hizo nada al respecto, pero hoy es fecha que, gracias al movimiento, ya muchos otros festivales se pusieron las pilas.

Recientemente pude trabajar de la mano con Perla en implementar un sistema de refill y segregación de residuos para el festival Cielo Mágico. La experiencia fue increíble, trabajar de la mano con organizadores que muestran la disposición y compromiso a reducir su huella ecológica por generación de basura y además incentivar a la gente a participar en el proceso fue muy positivo. Junto con un equipo de 20 voluntarios logramos separar más de 400 kg de residuos reciclables, lo que equivale a más de 200,000 toneladas de CO2 evitadas a la atmósfera.

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Monitoreando la segregación
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¡Descuento por pedir refill!
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El equipo de voluntarios del domingo
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Nuestro sitio de recuperación de residuos reciclables

R de Refill

Si alguna vez has asistido a un festival de música o evento masivo, tu huella ecológica ha aumentado. Se estima que una persona que asiste a un festival de música masivo promedio de un día emite aproximadamente 33 kg de dióxido de carbono y genera 9 kg de residuos que no se reciclan.

Así que cualquier actividad que realices para reducir tu impacto ambiental al asistir a un evento sí tiene un impacto.

Pedir refill en tu bebida es una actividad que promueve la jerarquía de los residuos, porque:

  • Reduces la cantidad de vasos y residuos plásticos
  • Reutilizas tu envase

De esta forma se logra que cada vez haya menos torres de vasos y por ende los espacios naturales en donde ocurren estos festivales no sufran un gran deterioro ambiental.

Así que en tu siguiente festival o concierto, ¡pide refill! Dile a tus amistades que pidan refill, al de la barra que ofrezca refill, a los organizadores que instauren el refill. Después de todo, no es algo nuevo pues ya se hace en muchos festivales y también tiene un gran beneficio ambiental. Y tu reduces tu generación de basura, un vaso a la vez.

¿Tú alguna vez haz pedido refill en un evento? ¿Cuál fue tu experiencia? Me encantaría conocerla!

Nos leemos,

Karla

DIY BENTO BAG / Bolsa Azuma Bukuro con una camisa de segunda mano

Hace como un mes fui a pasear a un mercado con una amiga aquí en Monterrey buscando unas semillas que venden muy baratas, y de paso en uno de los toldos nos encontramos con una gran pila de ropa usada. No sé si han ido a un mercado antes, pero casi la mitad de los puestos venden ropa de segunda mano. Obviamente depende del mercado al que vayas, pero si hay bastantita variedad y si andas buscando algo específico igual te tomará más tiempo, sin embargo vale la pena.

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En realidad sí son pilas y pilas enormes de ropa de segunda mano

BUENO, regresando al punto, mi amiga y yo nos echamos un clavado a la montaña de ropa usada por curiosas y encontré cosas muy lindas! Un vestido negro y una falda (que después les mostraré en un post de ropa de segunda mano) y mi amiga un par de blusas. Pero en eso, me encontré con una camisa de la cual me enamoré el patrón!! Se me hizo muy lindo el diseño pero no me encantaba la forma y sabía que no me la iba a poner. Y pues no es bueno comprar por comprar. Así que le di una pensada unos 5 minutos en lo que mi amiga seguía viendo ropa y en eso supe: UNA BOLSA!!

Desde hace rato que traía intenciones de hacerme una bolsa más pequeña para transportar cosas prácticas en mi bolsa de mano y me llamaron la atención las bolsas tipo bento. Así que me decidí a utilizar la tela de la camisa para hacerla, aprovechando que me gustó el patrón y que podría aprender en el proceso.

Entonces (después de esta larga introducción) aquí les vengo a compartir el proceso de cómo hacer tu bolsa tipo Bento a partir de una camisa.

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  • Dificultad: Fácil
  • Tiempo: 30 minutos
  • Costo: Bajo (la camisa me costó $25 pesos mexicanos, que es aproximadamente $1.4 USD)

Antes de empezar, una bolsa tipo Bento es una bolsa de mercado típicamente utilizada en Japón, también conocida como una bolsa Azuma Bukuro. Es muy práctica, fácil de hacer y también de adaptar al tamaño que lo necesitas. He visto que muchas zero-wasters las utilizan como lonchera para transportar sus snacks o comida. Al final es una bolsa reutilizable que puedes lavar y que evita que uses bolsas de plástico!

¿Qué necesitas?

  • Una prenda de segunda mano o trozo de tela para tu bolsa. El tamaño o medidas dependen de qué tan grande quieres tu bolsa. Al final del artículo te vas a dar una idea de las dimensiones del producto final. Mi camisa es (era) talla 38 y tuve que limitarme a la cantidad de tela que contenía.
  • Tijeras
  • Aguja o máquina de coser
  • Hilo
  • Gis o lápiz para marcar la tela
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Esta es la camisa que utilicé para hacer la bolsa tipo Bento

Para aprender a hacerla lo que hice fue investigar en internet y resulta que este diseño está fundamentado en una figura de origami. Entonces seguí los pasos del patrón, el cual en realidad son solo 3 dobleces. Para que funcione como bolsa lo que haremos será coser los bordes y listo!

El primer paso en caso de que estés utilizando una prenda de segunda mano es remover las partes que se van a estorbar. Yo en este caso decidí cortar las mangas porque sabía que iba a usar la tela en la parte del torso, y al momento de cortar me iba a causar un poco de problema con el doblez. Así que snip snip, se van!

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Corté también la costura pues no la necesitaba para el patrón

(Aprovecharé para disculparme por la mala calidad de las fotografías. No tengo cámara profesional, todas las tomo con mi celular, que es algo “viejito” porque me rehúso a comprarme uno nuevo jaja y además decidí hacer esta bolsa a medianoche porque #insomio y no tenía la mejor iluminación jeje. Espero se pueda apreciar bien.)

Después abrimos y extendemos la camisa para cortar la tela y obtener dos tiras (si quieres que la bolsa tenga forro, si no, con una sola tira la haces). Las medidas de las tiras como comenté son libres a tu elección dependiendo del tamaño que gustes, la única restricción es que el largo debe ser 3 veces la medida del ancho. Así que si tu tira tiene de ancho 20 centímetros, su largo debe ser de 60 centímetros.

Yo en este caso como estaba limitada por el tamaño de la camisa opté por un ancho de 8 pulgadas y un largo de 24 pulgadas. Usé el gis blanco para trazar ambas tiras y corté.

Ya con las dos tiras hechas lo que sigue es coserlas juntas para crear la base de toda la bolsa (si preferiste no ponerle forro a tu bolsa entonces sáltate este paso). Para ello vamos a poner una tira sobre la otra con el lado correcto/bonito hacia dentro. Es decir, tienes que estar viendo el lado de adentro de la camisa o prenda o el lado incorrecto de la tela que estas usando.

Así acomodadas usaremos alfileres para sostener ambas tiras juntas y cosemos las dos tiras juntas, dejando un espacio sin coser para poder voltear la tela y así la parte bonita queda eventualmente hacia afuera. Así como se muestra en la siguiente figura (línea punteada indica por donde se debe de coser las tiras juntas).

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Yo utilicé mi máquina de coser que tengo desde hace años pues estuve en clases de corte y confección por un tiempo. Es un hobbie que disfruto mucho y que de hecho comencé por necesidad y curiosidad en saber hacer ropa con material que ya tenía y buscar evitar el consumo de fast fashion. Después les contaré un poco más de eso.

Ya que cosimos todo y dejamos ese pequeño tramo sin coser, lo utilizamos para dar la vuelta a toda la tela. Es importante que las orillas queden bien estiradas y planas. Para ello puedes planchar la tela si quieres, y ya volteada cosemos encima del tramo abierto.

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Cuando sacamos la tela por el tramo que dejamos sin coser queda expuesto el lado correcto o bonito

Ahora sí a la parte origami de la bolsa. Debo confesar que me tomó más tiempo del que pensé en entenderle al modelo a pesar de que solo son 3 dobleces. TRES. Y comoquiera me confundí toda y tardé en conseguir la forma adecuada. pero ¡lo logré! Y ya no me volveré a confundir.

Bueno en fin, entonces extendemos nuestra tira y lo que sigue es seccionarla en 3 partes iguales. Esto puede ser con un doblez sencillo o si prefieres marcarlo con gis o lápiz también se puede.

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En la sección del lado derecho vamos a doblar la punta inferior hacia adentro, de manera que el filo del costado quede alineado al filo horizontal superior.

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Igual para el lado izquierdo vamos a doblar la esquina hacia dentro, pero en este caso va a ser la esquina superior para que quede alineado con el filo horizontal inferior.

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Ahora, debemos hacer un doblez que “conecte” esos dos dobleces que tengo, de manera que va a quedar la forma de la bolsa expuesta. Si haces el doblez en la otra dirección, te va a quedar una tira larga y esa forma no nos va a servir (aquí fue donde yo me equivoqué varias veces jeje)

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Ya con la forma de la bolsa final podemos ver cuales secciones van a requerir costura de manera que la bolsa quede terminada. Básicamente es coser los dos “triángulos” que se ven de cada lado. Como aquí se ve:

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Ya con ambos lados cosidos, le das la vuelta para que la costura quede por dentro y ¡LISTO! Tu propia bolsita Bento para tus artículos personales a partir de una prenda de segunda mano!

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La primera vez que la hagas puede que te tome más tiempo para evitar alguna equivocación o que la costura salga chueca, etc. Sin embargo cuando la terminas la verdad puedes darte cuenta que es un proceso muy sencillo, por lo que lo puedes repetir muchas veces. Quizás le puedas obsequiar alguna a tus amigues, familiares o utilizarlas como bolsas de regalo! Sale más barata y reutilizable, y es fácil de personalizar al tamaño que gustes.

Yo estoy enamorada de la mía, la he estado utilizando para transportar mi popote y servilleta cuando sé que voy a un lugar a cenar que no usa desechables, y también para cargar mis snacks cuando voy al trabajo.  A la otra que vaya al mercado buscaré una tela un poco más grande para intentar hacer una bolsa para el súper.

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Platíquenme si lo intentan y cómo les va! Cualquier duda si no dejé algo claro pregúntenme con confianza.

Un abrazo,

Karla

7 acciones en 7 días para una #SemanaCeroResiduos

Más del 60% de los residuos termina vertederos o rellenos sanitarios. La capacidad de estos sitios de disposición final es limitada, requieren de mucho espacio y de recursos para ser adecuadamente administrados. En el caso de Monterrey nuestro relleno sanitario tiene un tiempo de vida estimado de 8 años más para recibir el mismo ritmo de residuos que actualmente procesa. ¿Qué haremos después?

#ZeroWasteWeek es una iniciativa de concientización para reducir los residuos mandados a vertederos. En 2017 se festeja esta semana y por eso les quise resumir siete actividades sencillas que pueden adoptar como parte de este reto!  Una para cada día.

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Lunes – adiós botellas de plástico

Es importante tener nuestro cuerpo y cerebro hidratados para poner lo mejor de nosotros en todas nuestras actividades, y así empezar la semana con la mejor vibra. Y qué mejor que hidratarlo  sin contaminar!

Rechazar botellas de plástico es de las actividades más sencillas y al mismo tiempo de mayor impacto para reducir nuestros residuos. Cada botella consumió casi 3 veces más agua de la que contiene para ser producida, y puede costar hasta 1,000 veces más que la de la llave. Así que no solo ahorras basura, también contribuyes a la conservación del agua, ¡y ahorras dinero! Botellas de plástico nunca más.

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Martes – bolsas de tela al supermercado

Si eres como la típica familia que acostumbra el martes de frutas y verduras en el supermercado o frutería local, entonces aprovecha para ir preparado y llevar contigo bolsas de tela. Las bolsas de plástico desechables son de las mayores causantes de contaminación en ciudades, se reciclan poco y casi no se pueden reutilizar.

Desde las que usamos para cargar el mandado como para las que se usan para guardar la fruta de manera individual, todas las podemos sustituir con materiales durables que eviten el desecho.

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Miércoles – repara algo tú mismo

Esto quizás no es algo que realices todas las semanas porque no todos nuestros artículos requieren reparación, pero dedicarle tiempo a reparar algo que hace tiempo que no usamos nos ayuda a evitar muchos residuos. Una costura a una prenda, un poco de pegamento a algo roto, o incluso limpiar la memoria de tu computadora o tu celular. Estas acciones nos ayudan a incrementar el tiempo de vida útil de nuestros objetos  y volverlos a usar, para no tener que caer en comprar algo nuevo y probablemente empacado. Reparar es parte de la jerarquía de los residuos.

Jueves – rechaza los popotes

Decir no a los popotes es algo que ya debería ser de fault en nuestro día a día. Son estrictamente necesarios bajo pocas circunstancias y sin embargo diariamente se usan y desechan más de 500 millones tan solo en Estados Unidos. QUINIENTOS MILLONES. Perdonen por la mayúscula y el énfasis pero es que mi cabeza no puede procesar ese número enorme de popotes por cada día. Y cada uno fue útil por menos de 30 minutos y se pasarán más de 500 años en que se degraden completamente.

Así que di no a los popotes desechables. Los jueves y todos los días, durante la semana #zerowaste y todas las semanas. Opta por uno reutilizable o bien disfruta tu bebida sin él.

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Viernes – Lleva tu propio vaso a la fiesta

En viernes lo que más queremos es salir a despejarnos del trabajo o la escuela, y para muchos eso significa salir con amigos o tu pareja a pasar el rato. Si es tu caso, e irás a alguna reunión o fiesta, vete preparado. La probabilidad de que haya puros cubiertos desechables es muy grande,  te encontrarás con en infame SOLOcup o peor ¡hechos de unicel! Mejor aprovecha para llevar contigo tu vaso, frasco o termo y si puedes también tus cubiertos y evitarás mucha basura de un solo uso. A mí me funciona dejar mis recipientes en mi carro para no traerlos cargando y en caso de que sean necesarios ya voy por ellos y los lavo antes de regresar.

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Sábado – haz una actividad al exterior

Esta puede sonar algo fuera de tema, pero sí sirve. Cuando salimos a pasear a un centro comercial o a un lugar como el cine estamos expuestos todo el tiempo a generar residuos mediante el empaque de comida, tickets, bolsas de compras, etc.

Salir a pasear al parque, hacer un picnic, andar en bicicleta, etc. son actividades que igual nos hacen pasar un buen rato y pueden perfectamente no generar residuos. En mi ciudad estamos rodeados de montañas y espacios naturales – Chipinque, La Estanzuela, La Cola de Caballo, Cerro de las Mitras – que  resultan una buena opción para pasar el día.

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Domingo – prepara los alimentos de tu semana

Si eres como yo y andas para todas partes durante la semana sabes que el tiempo para prepararte de comer es muy limitado. Esto incrementa el riesgo de pedir alimentos para llevar llenos de desechables.

Así que por las últimas semanas he intentado destinar el tiempo de mi domingo en cocinar previamente los alimentos de mi semana. Voy al supermercado temprano por cualquier ingrediente que me haga falta y me pongo a hervir, hornear, cocer, etc. Y una vez que esté todo listo lo conservo en el refrigerador en recipientes reutilizables. Después les comparto algunas de mis recetas favoritas!

#ZeroWasteWeek siempre!

Espero estas siete acciones les aporte en su camino a generar menos residuos. ¿Cuáles ya aplican? ¿Se les ocurre alguna otra? Platíquenme sus favoritas y podemos armar una lista de tips para compartir!

Nos leemos,

Karla

Regreso a clases sin residuos

Esta semana la mayoría de las escuelas regresan a clases para iniciar un nuevo año escolar. Con ello surge una gran compra de materiales nuevos, entre cuadernos, lápices, reglas, mochilas, etc. Suele ser un proceso desgastante y además de mucho gasto. Y viéndolo con la lupa de impacto ambiental es también una actividad que genera muchos residuos. La mayoría de los materiales vienen empacados, las libretas se suelen forrar con plástico y al final del año terminan en la basura. Por ello les decidí resumir algunas ideas para que tengan un inicio de clases con menos residuos.

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Evita comprar nuevo

Recolecta todo lo que te quedó del año escolar anterior y sigue usándolo. Bolígrafos, gomas para borrar, crayolas, etc. Hay muchos materiales que no se agotan y por tanto te pueden durar muchos años, como las tijeras, un sacapuntas o el juego de geometría.

En la universidad yo recolectaba las hojas que sobraban de libretas viejas y las juntaba en una carpeta para hacer una nueva libreta. También puedes mandarlas a engargolar y personalizarlas en cantidad de hojas dependiendo de la asignatura que estés cursando.

Si ocupas una mochila nueva busca entre tus amistades o familiares si alguien tiene una de sobra que te quiera prestar o vender. También puedes buscarla en algún mercado o tienda de segunda a mano. Además de reducir residuos, seguro también te ahorrarás dinero y tendrás un diseño más original pues suelen ser piezas únicas.

En caso de que tu escuela tenga una política de solo llevar material nuevo trata de hablar con él o la responsable del tema para que incorpore flexibilidad a quienes deseen reducir su impacto ambiental.

Prefiere materiales sostenibles

Para todo el material que tengas que comprar puedes optar por aquellos realizados con alternativas sostenibles.

Un ejemplo de ello son las libretas y productos con certificación FSC (Forest Stewardship Council). Los productos que la contienen fueron hechos con material obtenido de bosques manejados con estándares de sostenibilidad. Esto ayuda a prevenir la deforestación e incentivar el cuidado de los recursos naturales.

Otra opción es comprar productos hechos con material reciclado. Hay aquellos hechos con papel reciclado, con plástico reciclado, e incluso con cera y caucho reciclado para hacer crayolas y borradores, respectivamente. Aquí puedes encontrar algunosEsta opción ayudará a que se incentive el reciclaje y los procesos de reincorporación de materias por parte de los productores.

Existen productos hechos con material reutilizado. Por ejemplo las bolsas, lapiceras y mochilas de Terracycle. Tienen una gran variedad de estilos ya que todos están hechos con residuos recuperados a través de su programa de recolección. Todos tienen su reforzamiento con tela por lo que son materiales resistentes y que si se cuidan tienen un tiempo de vida útil largo.

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Compra materiales no empacados

Dentro de los pasillos de interminables productos escolares y de oficina es muy raro encontrar aquellos que no están empacados en plástico. ¡Pero no es imposible! Hay lápices, gomas para borrar, crayones, grapadoras, etc. empacados en cartón, el cual es mucho más fácil de reutilizar y reciclar.

Otra opción es comprar los artículos por separado en una papelería. Ahí te suelen vender por pieza o a granel, e incluso te pueden ofrecer precios de mayoreo. Ya solo de ponerte de acuerdo con tus compañeros y se pueden ahorrar costos. También puedes optar por comprar tus materiales con productores locales que de manera artesanal realizan artículos con materiales recuperados. Ellos por lo regular no usan empaque, y en caso de que sí es más fácil solicitarles que te lo vendan sin él. Yo compré esta linda libreta de papel reciclado de una diseñadora de Monterrey llamada Fall Leaf. La llevo conmigo a todas partes para tomar notas y es completamente compostable.

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Prepara tu lunch con tiempo

La hora del lunch o receso es fundamental en la escuela para poder recuperar pilas para la segunda parte del día. Pero si no llevamos la comida adecuada para reforzarnos nos arriesgamos a terminar comprando comida chatarra que no nos nutre, y además está llena de empaques.

Por ello prepara tu lunch con tiempo. Puedes hacer una compilación de muchos snacks y alimentos durante el fin de semana para que luego no te quite tiempo en días hábiles. Y por supuesto, utilizar tus contenedores reutilizables para transportarlos. No olvides también llevar tus cubiertos, servilleta, y tu termo para todas partes. Estos de ECOlunch Box están geniales y hay de muchos tamaños diferentes.  Los puedes conseguir en esta página.

 

¡Se creativo!

Gran parte del proceso de sostenibilidad es innovar.  A veces debemos salirnos un poquito del molde y encontrar nuevas formas de hacer las cosas.

En el caso de la escuela, puedes optar por tomar notas de la clase en tu laptop o tableta en lugar de en un cuaderno. Mucha gente dice que no es lo mismo y que aprendemos mejor escribiendo con la mano. Yo digo que es cuestión de gustos y que incluso nos da opción a tener apuntes más dinámicos y diversos. Existen muchas aplicaciones que te permiten combinar formato en texto con videos y fotografía. También puedes añadir vínculos con información relacionada para que repases más el tema. Y con herramientas como la nube (iCloud, Dropbox, Google Drive, etc.) facilitas el tener todo en orden y disponible siempre contigo. ¡Y lo mejor es que muchas de ellas son gratis!

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Evernote es una aplicación disponible en computadora y móvil muy recomendada para tomar notas en clase

Así mismo hoy en día puedes conseguir libros y apoyos didácticos completamente en línea. Así no cargas con tanto peso en tu mochila, traes siempre todo tu material contigo y se ahorra mucho papel (que a veces viene plastificado) y cartón. Hay sitios que te proveen membresías anuales y con ellas puedes adquirir distintos recursos de apoyo, como una biblioteca digital. Esto puede ser un gran recurso sobretodo en la universidad.

Otra opción en innovación es adquirir artículos que se diseñan con el objetivo de reducir una problemática ambiental. Este año escolar me di una grata sorpresa pues mi departamento optó por adquirir unos nuevos marcadores de pizarrón blanco. Nos entregaron tres marcadores a cada profesor marca Ecomarker, una iniciativa completamente mexicana que da una solución a una problemática muy específica que era el tirar tantos marcadores a la basura. Con el uso que le damos en clases desechábamos muchos marcadores que se terminaban secando. Pero estos son completamente recargables y de tinta líquida, por lo que el fieltro no se seca y rinde mucho más. Una iniciativa que permite reducir y reutilizar, ¡Súper!

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Toma la iniciativa

Al igual que con el resto de las actividades que realizamos en nuestra vida diaria, incorporar el estilo de vida cero residuos requiere de análisis, reflexión y creatividad. Anímate este año escolar nuevo a intentar nuevas plataformas, a buscar mejores materiales que tengan menor impacto, y a reducir nuestro consumo de aquello que no usamos. Recuerda siempre incorporar la jerarquía de residuos para tomar decisiones comprando tus nuevos artículos. Estoy segura que te llevarás gratas sorpresas y encontrarás productos que te encantarán.

¡Éxito en este nuevo año escolar!

Nos leemos,

Karla

 

 

El orden sí importa: la jerarquía de los residuos

“El futuro pertenece a aquellos que entienden que hacer más con menos es compasivo, próspero y duradero, y por lo tanto más inteligente, incluso competitivo”

– Paul Hawken

Creo que fue en cuarto de primaria cuando por primera vez conocí el término de las tres R’s: reducir, reusar, reciclar.  No era parte del contenido de una clase, sino una introducción para poder hacer un proyecto del Día de la Tierra en el que reutilizábamos una botella de plástico para hacer una manualidad.

Después empecé a reconocer el símbolo de las tres flechas en diversos lugares, a veces para explicar que el material era reciclable, y a veces para dar un mensaje ambientalista.

Fue hasta que me incorporé a este nuevo estilo de vida que he reconocido su valor, el porqué de ese orden, y más que nada cómo es que se aplica directamente a la generación de residuos. Así conocí la llamada jerarquía de los residuos.

La jerarquía

La inmensidad de residuos que generamos como sociedad es difícil de conceptualizar: cada año disponemos de 2.12 mil millones de toneladas de basura  – ¿en dónde toda esa basura?

La jerarquía de residuos es un orden de preferencia para el manejo eficiente de los recursos que busca reducir el impacto ambiental mediante la prevención, reutilización, reciclaje y recuperación, evitando en la medida de lo posible la disposición a vertederos. El movimiento cero residuos (zero waste) está impulsado por este modelo ya que quiere evitar a toda costa la disposición final de residuos mediante una serie de prioridades.

Coloquialmente le llamamos a este sistema como las tres R’s. Sin embargo recientemente se expresan “nuevas” R’s, como rechazar, repensar, recuperar, reparar, etc. Todas son válidas y todas forman parte de esta jerarquía, que al final, como ya comenté, lo que quiere conseguir es que se evite enviar los residuos a los vertederos o rellenos sanitarios. Pueden ser resumidas en las categorías de este diagrama, que por su orden y tamaño, indican la preferencia de acción conforme al uso de los residuos.

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Reducir

Reducir es esencialmente dejar de consumir. Por ejemplo para el uso sostenible de los recursos naturales se propone que se reduzca la cantidad de materias primas vírgenes, forzándonos como sociedad a encontrar alternativas de materiales que no pasen por el proceso de extracción que dañan y contaminan los ecosistemas.

Es el primer paso porque aquí buscamos que el residuo ni siquiera exista. Menos residuos significa menos materiales que tenemos que reusar, reciclar, recuperar o disponer (los otros rubros en la jerarquía).

Dentro de la R de Reducir podemos encontrar más R’s que nos guían a tomar mejores decisiones:

  • Rechazar: decir que no puede ser difícil al principio e intimidante para quienes no tenemos las mejores habilidades de comunicación social; pero tan solo pensamos en la cantidad de basura e impacto que evitamos con el simple hecho de rechazar! Pedir tu bebida sin popote, pedir que no te incluyan cubiertos y servilletas al pedir para llevar, comentar que no necesitas ticket de compra, decir no a cuando te entregan publicidad en la calle, etc. De la misma forma que rechazamos empaques plásticos o no biodegradables cuando hacemos nuestras compras.
  • Repensar/Reconsiderar: esta R está muy vinculada al consumo responsable, pues nos obliga a pensar más en qué es lo que compramos y a quién se lo compramos y por qué lo compramos. Desde los alimentos hasta nuestra ropa o muebles. ¿De verdad me voy a comer eso o solo estoy antojada? ¿Si necesito otro par de zapatos? ¿Habrá manera de comprarlos de segunda mano? Al pensar dos veces antes de adquirir algo podemos reducir en gran medida los residuos que generamos, la comida que desperdiciamos (1.3 mil millones de toneladas de comida son desperdiciados al año) y los objetos que nunca usaremos.
  • Rediseñar: una R clave para los tomadores de decisión. Ya sea que esté en proceso un nuevo producto, o se esté discutiendo una política pública en torno al medio ambiente, se debe tomar en cuenta esta jerarquía para el diseño de los mismos. Nuestros procesos actuales van alineados a una economía que promueve mucho la disposición final, pero dentro de nuestro sistema finito en recursos (la Tierra) debemos pensar en nuevas soluciones y nuevos productos que eviten este concepto. Por eso es muy importante que se incorpore esta R desde las discusiones iniciales: buscar mejores proveedores, materiales reciclados y reciclables, diseñar sin empaque o empaque mínimo, promover economías locales, incentivar las compras conscientes, etc.

Reducir termina siendo en su mayoría un paso de examinación y reflexión. ¡El 99% de las cosas que compramos terminan en la basura en un promedio de 6 meses! Esto deja en claro que muchísimas cosas que adquirimos ni siquiera las ocupábamos o no procuramos una opción más duradera y sostenible.

Reusar

Reusar es el hecho de volver a darle uso a un objeto que ya cumplió con su propósito original. Parece una acción muy sencilla, y lo es, sin embargo su práctica no es tan común como uno pensaría. Y  muchas veces es malinterpretado.

El típico ejemplo que se me ocurre es el del “papel reciclado”. Cuando estaba en secundaria las maestras nos empezaron a indicar que la tarea se podía entregar en lo que ellas llamaban papel reciclado. ¿Lo que era? Usar hojas ya impresas por el lado que no tenían nada escrito. Eso no es reciclar (más adelante la explicación de este concepto), y tampoco es reusar. La hoja de papel tiene dos lados – la hoja se usa por los dos lados. Usar el otro lado de la hoja de papel es simplemente usar la hoja.

Otro ejemplo claro es el rellenar una botella de plástico. Muchos amigos y alumnos me han dicho que no hay problema con comprar agua en botella que al cabo la “reciclan”, queriendo decir la rellena una vez que está vacía. De nuevo, eso no es reciclar. Rellenar la botella es reusar, pues solo se le está dando un segundo uso (aunque es el mismo) después del original.

Reusar o reutilizar es encontrarle un segundo uso a algo que ya fue utilizado sin necesidad de procesarlo. Reutilizar ropa vieja como trapos para limpiar la cocina o muebles, utilizar contenedores de paquetes como macetas, frascos de vidrio como contenedores de comida, etc. Todas las manualidades hechas con materiales “reciclados” son en verdad parte de este rubro de la jerarquía – simplemente estamos reusando los materiales para darles un segundo propósito.

 

Dentro del rubro de reutilizar podemos encontrar otras R’s:

  • Reparar: seguro todos hemos oído la expresión “ya no lo hacen como los de antes” refiriéndose a algún producto en específico. ¡Y es verdad! Muchos de los productos que adquirimos y usamos hoy en día están diseñados para descomponerse en un periodo de tiempo corto. Nos programan a los consumidores para ya no buscar reparaciones, si no sustituir por completo el aparato con uno nuevo. Este sistema no es equiparable con la jerarquía de los residuos y por supuesto que tampoco con el medio ambiente. Parte de este proceso es buscar que nuestros productos tengan un periodo de vida útil más largo, y reparándolos es una gran forma de lograrlo. Ya sea que se cayó un botón en tu camisa, se desatornilló parte de un mueble o se descompuso la televisión, buscar reparación va a evitar que dicho objeto termine como basura.
  • Restaurar (renovar, remodelar): esta R nos invita a hacer de las cosas que ya tenemos unas más bonitas para que nos vuelva a dar ganas de usarlas. Como tapizar un sillón que quizás ya está muy gastado y el color ya no combina con el resto de la sala, o cambiarle los botones de una chaqueta por unos más llamativos que vayan con lo que está de moda. Es simplemente embellecer nuestros actuales objetos para que sigan sirviendo y siendo usados.
  • Remanufacturar: a un nivel más industrial, remanufacturar sirve para aprovechar los materiales y partes ya disponibles y darles un segundo uso. Como cuando utilizan piezas de otros objetos para reparar el tuyo. Esto le ahorra a las industrias muchos recursos, entre ellos tiempo, dinero y materiales.

Reusar es un paso en la jerarquía que nos invita a ser creativos e innovar. Hay que trabajar con lo que ya tenemos y encontrar la manera de aprovecharlo.

Reciclar

Reciclar es el proceso de convertir o transformar materiales “desperdiciados” (que ya no tenían uso como estaban) en nuevos materiales y objetos. Como es un proceso, principalmente industrial, consume recursos para ser realizado, entre ellos agua, energía y mano de obra.

Reciclar es quizás la R más mencionada de la jerarquía. Mucho del reciclaje inició en el siglo pasado cuando se empezaron a reciclar piezas de metales durante las guerras mundiales para ser utilizadas en nuevos productos debido al alto costo de la extracción. Hoy en día la actividad se ha convertido en algo de moda pero también algo que motiva a las industrias y empresas a innovar, pues cada vez hay más requisitos a nivel gubernamental para incorporarlo a sus procesos. Incluso podemos encontrar certificaciones tipo ISO al respecto (ISO 15270:2008 e ISO 14001:200).

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Productos desechables hechos con materiales reciclados

Reciclar presenta por sí solo muchos beneficios: beneficios económicos pues genera empleos, y es una industria en constante crecimiento. Tan solo la industria de reciclaje de textiles en Estados Unidos emplea a más de 17,000 personas y cada vez se encuentran más aplicaciones para su uso como aislantes, fibra de panel y colchones, lo cual impulsa también la innovación con el uso de materiales.

También significa un ahorro en energía. Usar materiales reciclados consume menos energía que la consumida en la extracción. Para el caso del plástico es un ahorro del 66%; en el aluminio se consume la misma energía extrayendo material para una sola lata que para reciclar 20 latas.

Por último, reciclar evita muchas emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera (al igual que reducir y reutilizar). Al usar papel reciclado en lugar de virgen se reducen las emisiones de contaminantes al aire en un 73%. Si se reciclaran las dos toneladas de textiles que se desechan al año en Estados Unidos se reducirían las emisiones equivalentes a un millón de automóviles circulando por la calles. ¡Eso es un gran impacto!

Nosotros podemos promover el reciclaje desde nuestra trinchera al preferir productos hechos con material reciclado en lugar de virgen, separar adecuadamente nuestros residuos reciclables para facilitar su aprovechamiento y realizar composta (reciclaje natural de los residuos orgánicos). La primera es quizás la que más se promueve como una acción para reducir el impacto ambiental, porque no dejas de comprar – simplemente adquieres algo con “menor impacto”. Comprar productos reciclados ha sido la manera de hacernos sentir mejor con nuestras decisiones de compra, pero no es suficiente. Y es aquí donde a mí me causa tantito problema que se promueva tanto el reciclaje y no las otras dos R’s previas. Por ello reciclar es la tercer opción dentro de la jerarquía de residuos – sí ayuda a reducir los residuos desechados en rellenos sanitarios, pero no es la única solución.

Por ejemplo, en el caso del plástico, a pesar de ser completamente reciclable, cerca del 40% del total usado en el mundo termina en vertederos. Tan solo en Estados Unidos en el año 2012 se destinaron 32 millones de toneladas de plásticos a estos sitios. De los textiles cerca del 100% son reciclables y sin embargo solo se llega a reciclar el 16.2%. Nuestro sistema actual no está preparado para reciclar todo el material reciclable. Faltan muchas políticas públicas que forjen a las empresas a hacerlo, faltan muchos incentivos económicos, falta un gran cambio cultural. En él mientras, debemos seguir ese orden de jerarquía para evitar un mal aprovechamiento de los residuos.

Recuperar

Recuperar ha sido una iniciativa un tanto reciente y principalmente destinada al aprovechamiento energético de los residuos. En este rubro se realizan procesos para convertir los residuos en combustible líquido, biogás o electricidad.

En el caso del combustible líquido está el ejemplo del bioetanol, producido a partir de la fermentación de azúcares encontrados en biomasa (como residuos agrícolas)  o biodiesel, producido a partir de aceites vegetales o animales residuales. Estos combustibles son competitivos con otros combustibles en el mercado como la gasolina o diésel, y utilizados con muchas aplicaciones.   En Brasil por ejemplo la mayoría de los vehículos funcionan con bioetanol obtenido a partir del aprovechamiento del bagazo de caña de azúcar. En Reino Unido cuentan con una línea de tren funcionando con biodiesel producido de otros aceites desechados de otras actividades.

El biogás se obtiene a partir de la descomposición de materia orgánica en ausencia de oxígeno. Es un gas rico en metano y dióxido de carbono, dos gases de efecto invernadero con un gran potencial de calentamiento, por lo que es importante evitar su emisión a la atmosfera para prevenir problemas como el calentamiento global. La generación de biogás es considerada una fuente de energía renovable pues su producción es continua y no genera emisiones como tal. Este gas puede utilizarse en las mismas aplicaciones que el gas natural, incluso como combustible para transporte. Así mismo puede usarse de manera directa para alimentar un proceso industrial o generar electricidad.

Este proceso es familiar en mi ciudad. El relleno sanitario SIMEPRODE (Sistema Integral para el Manejo Ecológico y Procesamiento de Desechos) cuenta con dos celdas de descomposición donde se genera  electricidad a partir del biogás. Monterrey I genera 7.4 MWh (mega watt hora) y Monterrey II genera 10 MWh, los cuales alimentan la mayoría de la luminaria pública de la ciudad y el funcionamiento del metro (así que cuando viajas en metro en mi ciudad haces doble reducción de impacto ambiental = transporte colectivo + energía alterna). Además de la electricidad, el proyecto también funge como un comercializador de bonos de carbono que se venden en el mercado. Al año evitan un total de 560,000 toneladas de CO2 a la atmosfera, lo que equivale a evitar 170,000 carros circulando o bien la compensación que darían 500 hectáreas de árboles.

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Los generadores de electricidad con biogás en SIMEPRODE

La verdad es que con la cantidad de residuos que se generan actualmente y el ritmo de descomposición es suficiente para generar energía por los siguientes años. No debemos confiarnos en que todos nuestros residuos van a ser aprovechados como energía. Sigue siendo una opción versus destinarlos al relleno sanitario o vertedero, pero recordemos que según la jerarquía hay alternativas mejores para ellos.

Además no deja de ser riesgoso porque para generar energía por conversión térmica muchas veces se utiliza la incineración. Si la basura presente no estuvo bien separada hay riesgo de encontrar residuos tóxicos que en combustión generen gases contaminantes. Estos pudieran dañar el equipo de generación y también liberarse a la atmósfera.

Vertedero

Vertederos, rellenos sanitarios, basureros o tiraderos. Como sea que se les conozca todos significan lo mismo: el sitio donde se deposita finalmente la basura. Aquella basura que, en teoría, ya no consiguió otro uso y no pudo ser reducida o recuperada de acuerdo a la jerarquía.

Si los residuos llegaron al vertedero significa que algo en la cadena completa no fue planeado de la manera correcta. No se utilizó el material óptimo, no se diseñó apropiadamente el producto, no se buscó reparar o reutilizar el material del que estaba hecho, cuando fue desechado no se separó para su apropiado reciclaje o recuperación, etc. Este es el proceso que a toda costa queremos evitar pues aquí ya solo se compacta la basura y ya no tiene ningún uso. En una jerarquía “cero residuos” este rubro no existe.

Lamentablemente los vertederos o rellenos sanitarios han sido la solución a los residuos por mucho tiempo. De hecho es el método más antiguo que se conoce para lidiar con ellos y en muchos sitios sigue siendo el único debido a que no se cuenta con otro tipo de infraestructura (centros de acopio, plantas de reciclaje, generadores de biogás, etc.). Sigue siendo una solución más barata que reciclar o recuperar y en muchas ocasiones se realiza de manera clandestina, por lo que también hace falta regulación y políticas en el tema.

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Lo mínimo que se puede hacer es procurar que la disposición tenga el menor impacto posible. Que de haber materiales peligrosos sean confinados de manera apropiada, que si hay cuerpos de agua cerca o ecosistemas terrestres se evite cualquier derrame o dispersión de residuos (sobre todo de lixiviados), y que se tenga completo control sobre la infraestructura del relleno para maximizar su vida útil.

Podría decirse lo peor es cuando los residuos ni siquiera llegan a confinamientos controlados y terminan en ecosistemas naturales contaminando y dañando la biodiversidad. Aproximadamente 10 a 20 millones de toneladas de plástico terminan dentro de los océanos cada año. Muchísimas especies como aves, peces y mamíferos terminan atrapados entre pedazos de plástico flotando en el agua, y otros lo ingieren al confundirlo con comida.

El orden sí importa

Rechazar, reducir, reusar, remodelar, reparar, reciclar, recuperar… utilizar estas R’s en nuestro día a día nos orienta a tener una vida con un menor impacto ambiental, en la cual valoramos más lo que tenemos y nos convertimos en consumidores conscientes.

La jerarquía está diseñada para que se aplique a cualquier nivel, desde un consumidor hasta una industria. De hecho, también sirve como instrumento para que los gobiernos (municipales, estatales o federales) diseñen políticas públicas en favor de un aprovechamiento eficiente de los residuos.

Tener la jerarquía ha ayudado a fortalecer está dinámica para promover la inversión en políticas y soluciones más orientadas a la prevención de los residuos. Así mismo guía a los diseñadores y proveedores a una estructura de innovación para generar productos cada vez más amigables con el medio ambiente, con mejores materiales y con tiempos de vida útil más sostenibles. Al final, su uso provee instrumentos de planeación para quienes proponen soluciones en residuos en nuestra sociedad actual.

Así que, ¡a usarla! ¿ustedes ya la han implementado en sus vidas?

Nos leemos,

Karla

Fuentes:

The Balance, EPA, WorldWatch, FAO, Zero Waste International Alliance, Conserve Energy

¿Qué aprendí en #JulioSinPlástico?

Oficialmente es agosto y eso marca el fin del reto #JulioSinPlástico. En un post pasado les había platicado de qué es la iniciativa y qué busca conseguir, dado que con mucho entusiasmo este año decidí aceptarlo. Sin ser redundantes si fue algo retador pero el proceso fue de gran aprendizaje y muy interesante.

La intención principal era dejar de consumir plástico desechable o de un solo uso. Es decir, procurar artículos que muestran ser una alternativa más sostenible por el simple hecho de ser reutilizables y más durables que estos plásticos. Quizás haya plásticos que se usen de manera justificada como aquellos dentro de los hospitales/medicina o para la construcción, etc. por lo que la batalla por rechazar es precisamente con estos plásticos que son útiles por minutos y después se convierten en basura casi de manera permanente.

El reto propone principalmente rechazar (#choosetorefuse) las bolsas, los popotes, las botellas y los vasos de plástico. A estos se les llaman “los grandes cuatro” (the big four en inglés). Sin embargo yo quise escalar un poquito más el reto, como muchos otros zero wasters en el mundo, y rechazar todo tipo de plástico durante este mes. Total, es mi objetivo con este nuevo estilo de vida.

Para medir qué tan bien cumplí con el reto utilicé los recursos de la página oficial de Plastic Free July. Está muy genial porque te ayuda a darte cuenta de todos los plásticos que comúnmente utilizas y te instruye en cómo sustituirlos. De la guía de acciones, completé las siguientes:

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Unas fueron más fáciles que las otras: rechazas bolsas de plástico porque siempre traigo conmigo las de tela o mi mochila, comprar fruta y granos a granel y evitar el empaque, no utilizar popotes porque simplemente no son necesarios (pero en caso de que sí traigo siempre el mío reutilizable), y no comprar agua embotellada. Otras cosas que pude hacer este verano que también estaban en la lista pero que comúnmente no hago (y quiero incorporar a mi vida) es el recoger basura que vea en la calle o parques. Este verano lo hice en las playas que visité en mis vacaciones y ahora lo quiero replicar aquí en mi ciudad.

De las que no pude hacer ha sido el sustituir las bolsas de basura de mi casa y productos de limpieza sin plástico. Tengo pendiente buscar recetas de detergentes alternativos cuyos materiales no vengan envueltos en plástico o también buscar donde comprarlo por gramaje y así evitar los botes. Y en cuanto a la basura que sale de mi casa pues seguimos separando todo y ya solo tirar lo mínimo, pero si lo hacemos en bolsas aún.

En cuanto a los cubiertos, después de la experiencia en mi viaje decidí adquirir unos cubiertos para siempre traer conmigo y así lo que quedó del mes pude evitar los desechables.

Otros plásticos que generé durante el mes fueron un par de toallas sanitarias y unos empaques de medicinas. Las toallas fue por mera emergencia pues no venía preparada con mi copa en el momento que lo necesité, así que pasé a una farmacia a adquirirlas. Y pues ahí es plástico por todas partes: el empaque, la envoltura y la toalla misma. En el caso de las medicinas pues regresando de viaje contraje una infección en el estómago y tuve que estar en tratamiento. Las pastillas venían empacadas individualmente en plástico.

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Al final de nuevo fue un gran proceso de aprendizaje de cambiar hábitos y encontrar soluciones en cada situación donde se te presenta el reto. Algunas de las cosas buenas que adopté y que me di cuenta es que comía más sano porque la mayoría de la comida chatarra viene empaquetada (aunque si sí quieres te puedes poner creativo) y que mejoré en mi disciplina y rutina diaria porque era de siempre checar que trajera conmigo mis envases y bolsas y planear mejor todo lo que iba a hacer durante el día.

Así que el reto no acaba hoy, continua por todo el año y lo que viene. Espero se hayan sentido motivados a adoptar este estilo de vida después de este mes. Si pueden ver por la tabla hay acciones que por más sencillas que sean contribuyen a la mitigación del cambio climático y la aportación a la limpieza de océanos, así que su impacto va más allá de solo evitar residuos!!!

¿A ustedes como les fue?

Nos leemos,

Karla

Reciclar: ¿La solución a la basura?

Hace algunas semanas asistí al congreso del Estado de Nuevo León (donde yo vivo) para estar presente en la sesión en donde se discutiría la ley para prohibir el consumo de bolsas de plástico y unicel (styrofoam) en el estado. Estaba muy emocionada pensando en la cantidad de basura que se iba a evitar si esta ley pasaba y el impacto positivo que iba a generar.

Sin embargo en la mesa de discusión parecía que había otra agenda. La mayoría empezaron a discutir los beneficios del reciclaje y cómo no había porqué preocuparnos por la basura de las bolsas si estas se podían reciclar. Uno de los asistentes hasta llevaba ejemplos de artículos que el hacía con unicel reciclado para justificar que no había razón para que este material fuera prohibido.

Quedé impactada. El argumento de los beneficios del reciclaje no debía ser un diálogo para justificar el uso desmedido de plásticos desechables. Pero comúnmente lo es. Más de una vez me han dicho que no hay problema con el agua embotellada que “al cabo que el PET se recicla”. Y pensar que eso es una solución fácil me hace considerar que quizás no hay un entendimiento de qué conlleva en su totalidad el reciclar. Por tanto quise escribir esta nota.

Un sistema complejo

Reciclar es por definición un proceso industrial para descomponer un material y transformarlo en otro. Es aplicado actualmente como un sistema de manejo de residuos para recuperar valor económico y material a ciertos desechos en nuestros vertederos.

Hoy en día existen muchos materiales que pueden ser reciclados: plásticos, metales, papel, cartón, vidrio e incluso otros más complejos en su composición como textiles, electrónicos y llantas.

Para que el reciclaje sea una realidad requiere de un sistema de pasos puntuales. Primero los materiales deben estar propiamente separados en clasificaciones para su recolección. Esta separación puede llevarse a cabo dentro del hogar o bien en un centro de acopio. La separación puede tener muchos errores por el desconocimiento de los consumidores así como la poca información presente en el material. Además hay muchos productos que están hechos con mezclas de materiales (como los tubos de pasta de dientes o empaques de papitas y galletas) que complica la separación y entonces terminan siendo colocados en la categoría incorrecta.

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En Monterrey los centros de acopio más comunes están en escuelas, universidades, supermercados y algunas plazas comerciales. Los materiales pueden ser comercializados desde su recolección, con la compra-venta de residuos como chatarra, metales o plásticos. Este comercio es muy común en México, donde se pueden encontrar individuos que van casa a casa en compra de residuos de valor, hasta colonias enteras en donde uno puede ir a vender este tipo de materiales. Estos mercados favorecen la recuperación de muchos materiales, pero al mismo tiempo desfavorece la recolección de otros por el valor comercial que tienen. Por ello es importante saber que no porque sea reciclable significa que en efecto si se va a reciclar.

Una vez separados son recolectados y transportados hacia los centros de reciclaje. En estos centros ocurre otro proceso de separación para catalogar los materiales adecuadamente y en categorías más específicas como por ejemplo el tipo de plástico. Para que los residuos sean reciclados deben estar limpios y procesados, pasos que también ocurren en estos centros. Esto deja el material listo para su manufactura.

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En la manufactura los materiales son transformados en productos útiles nuevamente. Como proceso industrial requiere de maquinaria alimentada de energía eléctrica y energía térmica, lo que significa quema de combustibles, emisión de gases efecto invernadero y consumo de agua.

Ya como productos vuelven a ser empacados, transportados y comercializados en los centros de venta. Y la cadena vuelve a empezar.

Hoy en día encontramos un sinfín de productos hechos con material reciclado, como botellas, muebles, libretas y ropa. El marketing alrededor de estos productos es que al comprarlos estas ayudando al planeta y siendo “ecológico”. ¿Pero qué tan cierta es esta afirmación? Considerando todo el proceso que dio lugar a este producto, probablemente no tanto.

Beneficios superficiales

El reciclar sí presenta muchas ventajas. La principal es reducir la necesidad de consumir recursos naturales primarios o vírgenes al darles una segunda vida a los que ya fueron extraídos.  Esto promueve la conservación y el manejo adecuado de los mismos, y contribuye a reducir la contaminación y daño ambiental que estas la actividades de extracción causan, como la minería y refinamiento. Sin embargo estas ventajas son solo beneficiosas, de acuerdo a la jerarquía de residuos, versus la recuperación energética y disposición en vertederos o confinamientos.

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¿Solución?

Reciclar es una solución contra el manejo convencional de disposición, pero no es una solución para la sostenibilidad. Si queremos pensar en que este planeta nos pertenece a esta y a futuras generaciones debemos promover decisiones más integrales que consideren soluciones a largo plazo.

Podemos ahorrar todo ese proceso complejo y largo del reciclaje con simplemente reutilizar los productos o dejar de consumirlos. Pensar dos veces antes de comprar algo o disponerlo. Escoger alternativas biodegradables o compostables. Y por supuesto, rechazar los plásticos de un solo uso o desechables.

¿Ustedes qué opinan?

Nos leemos,

Karla

Mi primer viaje cero residuos

En este año he realizado algunos viajes de fines de semana donde, acorde a este nuevo estilo de vida que quiero adoptar, he intentado reducir mi cantidad de residuos. En ellos hice pequeños cambios como comprar menos recuerditos, hacer check-in en línea, cargar con mi popote de acero inoxidable, etc.

Pero en esta ocasión mi viaje no iba a ser de fin de semana, sino de 10 días. Además, viajaría con toda mi familia, a un lugar que no conozco y en pleno Julio sin Plástico.

Me comprometí de manera más firme a pasar todo el viaje sin generar basura plástica y no biodegradable. Preparé todo con tiempo y utilicé muchos de los tips que les compartí la semana pasada. Ya de regreso quería escribir sobre los aprendizajes que tuve.

Involucrar a tus acompañantes de viaje al proceso

En mi familia somos 6 personas son gustos e intereses completamente diferentes, por lo que llegar a un acuerdo sobre un tema suele ser algo complicado. A veces hasta para decidir a dónde ir a comer resulta en un debate. Sin embargo, ellos están familiarizados con mi compromiso al medio ambiente y entonces previo al viaje les expuse que iba a estar evitando todo tipo de empaques plásticos. Esto no lo hice para obligarlos a que ellos también lo hicieran, porque no estoy pretendiendo obligarlos a que cambien su estilo de vida. Pero si me sirvió para que cuando estuviéramos en algún restaurante o actividad me apoyaran en encontrar alternativas no empacadas y pues también como apoyo moral. La verdad les agradezco su disposición al cambio, ya para media semana cualquier miembro de mi familia pedía sus bebidas sin popote y sin envases desechables!!

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una de las playas que conocí en San Pancho, Nayarit

Siempre llevar todo tu kit contigo

SIEMPRE. Pensé que sería una lata andar cargando con el termo, bolsas, contenedor y popotes para todas partes, pero cuando fueron necesarios me agradecí muchísimo de haberlos tenido conmigo. No soy mucho de traer bolsa entonces decidí empacar todo en una mochila, la misma que uso desde hace 3 años para la escuela y el trabajo.

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En ella traía conmigo:

  • Dos termos: uno con agua que podía ser rellenado fácilmente, y que ayudaba bastante a evitar que mis hermanos o padres compraran agua embotellada cuando tenían sed. Y el otro termo de acero inoxidable que me sirvió para guardar bebidas preparadas como café, limonada, o por supuesto el agua de coco directo en la playa!! Yommm

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  • Bolsas de tela: traía como 3 o 4 siempre porque quería a toda costa evitar cualquier bolsa de plástico. Ya sea para guardar toallas mojadas o zapatos que se iban a cambiar o algo que se hayan comprado, me sirvió bastante traerlas conmigo y puedo decir que si evitamos todas las bolsas durante el viaje!!
  • Contenedor (tupper): este lo traía por si comprábamos fruta o algo así en la playa pero la mayoría de las veces me terminó sirviendo para guardar la comida que sobraba de la cena y comerla al siguiente día. Con el evité 3 contenedores de plástico/styrofoam que se hubieran tardado más de 500 años en degradarse!

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  • Popotes: yo solo tengo un popote de acero inoxidable que es el que uso, pero la verdad es que solo lo uso cuando la bebida requiere de popote (como una malteada o smoothie). Pero aquí decidí agarrar todos los popotes de plástico reutilizables que estaban en mi cocina y empacarlo, para que nadie de mi familia tuviera excusa alguna de utilizar desechables. Entonces en una bolsa de tela traía 5 popotes reutilizables, que me fueron de utilidad todos los días durante el viaje. A parte los popotes no pesan nada y con enjuagarlos quedan muy limpios para volverlos a guardar. Me salvaron super bien!!

Lo que me faltó fue cubiertos reutilizables. No me he hecho de ese kit y la verdad debí haber aunque sea agarrado unos de la cocina porque si había veces en que te daban el cubierto y ni cómo evitarlo. Ejemplo: mi papá se compró un mango preparado en la playa, nos lo sirvieron en el contenedor, pero para comérselo si tuvimos que usar un tenedor de plástico. Aprendizaje para la siguiente!

Planear mejor las actividades

Como les platiqué, en mi familia no es fácil tomar decisiones pues somos muchos y todos queremos cosas diferentes. Y hubo un día que por indecisión solo agarramos carretera y terminamos en una playa llamada Guayabitos. El lugar estaba increíble, muchos locales, el clima muy cómodo, pero en eso me entró el shock. Todos en la playa andaban con sombrillas y hieleras y comida!! Nosotros desamparados totalmente, y solo pensaba que en donde nos estábamos hospedando había hieleras y hielo y comida L Por suerte pudimos rentar una sombrilla y sillas pero si tuvimos que terminar comprando algo de tomar y beber para pasar la tarde ahí. A la otra mejor planear bien que vamos a hacer para evitar este tipo de circunstancias.

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todos disfrutando la playa en Guayabitos

Preparar comida con tiempo

Si vuelvo a viajar en carretera, como en este viaje, llevar muchos muchos snacks. Sobre todo si el tiempo en carretera es largo y no habrá paradas en restaurantes, era poco probable que encontrara algo rápido de comer que no esté empacado en plástico. Hasta la fruta la envuelven en plásticos incomodos. Llevar alimentos no perecederos como almendras, nueces, cacahuates o arándanos deshidratados me hubiera servido para evitar pasar hambre en esos largos tramos de tiempo.

Mi familia, como comenté arriba, me apoya pero no sigue al 100% este estilo de vida por lo que a ellos se les facilitó adquirir unas papitas, refrescos, y comida para llevar que estuviera empacada y con eso alimentarse durante el camino. Al final fue decisión mía aceptar esa consecuencia, sobretodo en el regreso en el que no comí nada y me esperé hasta la cena una vez que llegué a Monterrey.

Una reflexión importante

No sé si fue coincidencia pero justo antes del viaje me enteré de la iniciativa #5minutebeachcleanup, que consiste en que cuando visites una playa le dediques 5 minutos de tu tiempo a recoger la basura que veas ahí. La cantidad de plásticos en los océanos es impresionante, tanto que se supone que en unas décadas habrá más plástico que animales dentro de él. Y como no acostumbro ir a playas siempre pensaba que era por basura de los cruceros o barcos que ensucian el océano. Pero ahora que pude visitar varias playas la Riviera Nayarit entendí el problema.

Hice aproximadamente 7 limpiezas en el tiempo que estuve ahí, en promedio dedicándole 5 a 10 minutos y recogiendo lo que podía con las manos. En algunas de ellas me ayudaron mis hermanos y así pudimos recolectar un poco más. Me encontré basura que mi cabeza no entendía como llego ahí. ¿La tapa de un desodorante? ¿El plástico que va dentro de la caja de la pizza? Esa basura se arrastra y arrastra a la costa y luego lo arrastran las olas y termina siendo contaminado.

De verdad me dio otro entender sobre la magnitud de basura que dejamos en el planeta y dónde termina. La mayor tristeza que me dio es que en su mayoría eran objetos completamente desechables que utilizamos por menos de 5 minutos. Eso nos quita mucha responsabilidad de nuestros hábitos de consumo y uso.

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Tan bello que es el mar y seguimos contaminándolo

La verdad me alegra que haya tomado este reto previo a este viaje porque me dio oportunidad de apreciar muchas cosas de los lugares que conocí y darle otro valor a los recursos con los que conviví. Mis aprendizajes me ayudarán a reforzar mi compromiso para siguientes viajes y espero ahora sí evitar la basura a toda costa, y no solo la plástica 🙂

¿Tienen más tips que les haya servido en otros viajes?

Nos leemos!

Karla